Buitrago del Lozoya tiene una oferta gastronómica más variada de lo que sugiere su tamaño. Estos son los restaurantes que realmente merecen una visita.

El lechazo: el plato inevitable

Si hay un plato que define la gastronomía de la Sierra Norte es el lechazo asado en horno de leña. Elaborado con cordero lechal de menos de 30 días, se cocina a baja temperatura durante varias horas hasta que la piel queda crujiente y la carne se desprende del hueso con solo tocarla.

En Buitrago, varios restaurantes de la calle principal compiten dignamente por este honor, aunque el que más consistencia ha demostrado en los últimos años es La Fuentona, un local familiar de decoración austera donde la calidad del lechazo es el único argumento necesario.

La sopa castellana: humilde y reconfortante

La sopa de ajo o sopa castellana —pan, aceite, ajo, pimentón, agua y huevo escalfado— es el plato popular por excelencia de la sierra. En invierno, una buena sopa castellana después de una mañana de senderismo es uno de esos pequeños placeres que la ciudad no puede ofrecer.

El cabrito al ajillo: una alternativa al lechazo

Más intenso y aromático que el cordero, el cabrito al ajillo con vino blanco es otro clásico de la carta serrrana. Se elabora con cabritos de la propia comarca y se sirve en cazuela de barro con abundante salsa para mojar con pan.

Consejo de reservas

Los fines de semana de otoño e invierno, especialmente los festivos, los restaurantes de Buitrago se llenan. Reserva siempre con antelación o come temprano (antes de las 2 del mediodía).